martes, 1 de marzo de 2016

Una limosna


Pegado al vidrio de tu ventanilla cerrada, un niño te pide una monena, mientras el semáforo esta en rojo. Tú te niegas, con un gesto, diciéndote para tus adentros: “No hay que darles limosna a los niños que piden en la calle, por que es fomentar la vagancia, propiciar el vagabundeo, contribuir a que los padres, que deben estar enscondidos por ahí, utilicen a sus hijos como pedigüeños, estimular el parasitismo, desestimular la inclinación al trabajo...”
Pero la carita sucia, de grandes ojos apacibles, y la pupila colorada del semáforo continua abierta, expetancte mas de lo previsto; y entoces sientes que si, que tienes razón, que dar esa moneda es una práctica nociva, que no debe, que no deberías, que tampoco puedes evitarlo, que ese niño es el país, que el abandono de ese niño es el país, que el abuso que comenten sus padres con ese niño es el país, ¿que tu eres el país, y que el país debe empezar al menos por tener misericordia? 
El artículo no es de mi autoría, solo comparto esta lectura. Vos decidís sacarle el mejor provecho. El autor es: David Escobar Galindo 16/10/1989 Sacado del "Libro Blanco"

No hay comentarios:

Publicar un comentario