viernes, 11 de marzo de 2016

MILAGRO EN LA VENTANA


La ventana abierta da a un camino vacío. Fue camino real en otro tiempo, senda poblada por el bullicio de las gente. Hoy las gentes van, de prisa, por otras rutas. Este camino lateral está permanentemente solitario; las hierbas lo han invadido, pero son frágiles hierbas rastreras, por que la tierra quedó dura y seca después de millones de pasos. La ventana, abierta, da sobre ese camino, y espera.
¿Cómo es posible que una ventana tenga la capacidad de esperar?, me dirán. Y yo les responderé: la ventana es de la casa, y la casa tiene calor familiar, animación, permanencia, la vida propia. Por eso la ventana abierta sobre un camino vacío de seguro siente y sufre: y si ponen atención acaso podrán oír cómo el aire que pasa se lleva un gemido.
David Escobar Galindo 19 de diciembre de 1989

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