Todos
los ríos de la sangre llevan al océano de las brumas perpetuas,
donde solo navegan buques fantasmas. En uno de esos buques van tus
sueños; en otro tus ilusiones; en otro tus desengaños; en otro...
No hay puerto hacia el que vayan esas naves; al menos, no hay puerto
conocido hacia el que dirijan. Sin embargo, navegan, ondeando en
algunas banderas fosforescente; bamboleándose en otras los fanales
siniestros. Una fuerza extraña impulsa esos buque; y no es un viento
que venga de arriba, sino un fluido que nace de la misma profundidad.
En
uno de esos buques va tu(vos) yo, e encarnación secreta de tu otro
yo. Tu yo es quintaesencia de tu ser, distinto de tus sueños, de tus
desengaños, de tus ilusiones. ¡Y sólo el que va en ese buque
comprende que esta flota es la la Armada Invencible.
David
Escobar Galindo 31 de enero 1990
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