Por larga tradición cristiana, fue una estrella la que condujo a los
Magos hacia Belén, quizás durante meses acaso en el transcurso de
años, y quien sabe si a los largo de siglo. ¿De dónde venían esos
tres personajes: uno blanco, otro cobrizo y otro negro? Lo único que
sabemos por nos lo dice el espíritu, es que representaban a la
Humanidad; y entonces es fácil deducir que su viaje duró milenios.
La pregunta queda abierta: ¿Cuántas veces tuvieron que recorrer la
tierra esos Magos para llegar una madrugada a Belén?
Y nadie ha dicho nunca que buscaran guías y los desiertos, baquianos
para atravesar los montes. Lo único que se sabe es que seguían
una estrella. Una estrella que estaba en el cielo; pero en el cielo
de su memoria y de su esperanza. Esos Magos no dejaron otro
testimonio del viaje más que el viaje mismo. El mensaje es tan claro
que no había para qué escribirlo. “¡Confíen en la estrella!”.
David
Escobar Galindo 13 de diciembre de 1989
No hay comentarios:
Publicar un comentario