En épocas serenas, el país son las nubes gruesas y blanca, que se
acomodan sobre las montañas, contra el azul maravilloso del cielo.
En las épocas serenas, el país es la flor generosa del San Carlos,
que se tiende sobre las cercas, como una fantasía anaranjada y
desbordante.
En las épocas serenas, el país es la alegría tenue del “agua
dulce”, que hace participar en el convivió a los ceremoniosos
fantasmas ancestrales.
En las épocas serenas, el país son los aromas vivos de la tierra,
multiplicados hasta el infinito en la secreta maquinita del recuerdo.
En las épocas serenas, el país es el clarín del gallo, la dulzaina
de la quebrad, el arrullo triste de la paloma de ala blanca, el siseo
nervioso del viento en el cañal florido.
Pero en las épocas amargas, en los tiempos de prueba, en las horas
de angustia y de llanto, el país eres tú, compatriota sin edad,
hermano en la desdicha y la esperanza.
David
Escobar Galindo 22 de diciembre de 1989
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