En rueda de amigos, alguno me pregunta: “¿Tú crees en Dios?” Yo
le respondo: “No, no creo...” El, que me conoce pregunta,
intrigado: “¿Pero cómo es eso, si siempre has parecido una
persona inclina a la espiritualidad?” Entoces yo trato de
explicarme: “Precisamente por eso, porque estoy seguro de la
existencia del Espíritu, se que el término creer me resulta
inadecuado cuando de Dios, expresión del Espíritu, se trata. Yo
no creo en Dios: simplemente sé que existe, estoy seguro de su
existe, tengo la plena e inconmovible evidencia interior de que
existe, y todo lo demás viene por añadidura...”
Mi amigo me reclama: “Bueno, pero eso que tú explicas es lo que comúnmente se llama creer en Dios...” Y yo desde luego le digo: “Ya
lo sé, aunque para mí no es esa la palabra adecuada, y ya sabes cómo
soy obsesivo con las palabras...”
David
Escobar Galindo 21 de diciembre de 1989
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