jueves, 31 de marzo de 2016

EL ÁGUILA


Hay tiempo que te pertenece, el único: el tiempo que dedicas a estar sobre el tiempo; es decir, el tiempo en que gravitas sobre ti mismo, por que experimentas la fugaz confianza de poseer algo embriagante, gozoso, infinito: el amor compartido, la conciencia clarividente, la creación lograda.
¡En ese momento no te asusta el tiempo, porque estás sobre él, como el águila sobre el peñasco, y la sensación es de sublime poderío, de gracia intemporal!
Apresa, entonces, ese instante, escríbelo, dibújalo o cántalo. Si no puedes otra cosa, dedícale tu silencio más puro. Por que ese instante -por prolongado que te parezca- es sólo eso: un instante, el tiempo que de pronto va a escapar como el águila; y abajo quedará inmóvil, impasible, el arenal sin caminos.
 
David Escobar Galindo 25 de abril 1990

No hay comentarios:

Publicar un comentario