Crujen de pronto las ventanas del cielo, y un viento enérgico y
nervioso entra en la estancia de las nubes, haciendo que recuerden y
que vuelen, mansamente austada. ¿De dónde vino ese viento feliz y
extraterrestre? Lo ignoramos aún, aunque lo conocemos desde la mas
remota infancia. El viento del verano es impaciente y mágico,
cariñoso y vital; pero la fantasía lo perturba, y en eso se parece
alos poetas y a los niños. Es un viento que está de vacaciones, y
por eso no quiere ni dormir ni pensar, y por eso se inquieta del
sueño de las nube, y les abre de un golpe las ventanas.
Y con el viento llegan luces distintas, fosforescentes y cambiantes,
a salpicar los verdes tan terrenales y gregarios del invierno. De las
hierbas en vilo van a surgir las florecillas anhelosas; y un amarillo
cálido y profuso empieza a merodear por los suburbios de las
carreteras. Y es que en verdad se trata de otra luz, la misma pero
libre en la estancia del cielo, con todas las ventanas abiertas y
crujientes.
El verano es el aire y el invierno es el agua. La tierra está
dormida y el fuego está despierto. En el verano el fuego se
levanta, y con su amigo el aire crea el milagro de la nueva luz.
Comentario: Es de aclarar que el escritor, utiliza un lenguaje propio de edad infantil , por que a las cabales, en nuestro país solo se puede hablar de época seca y época lluviosa.
David
Escobar Galindo 30 de octubre de 1989
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