Eres humano, y te da miedo la muerte, te da miedo la violencia, te da miedo la inseguridad. Sientes que rondan cerca de ti los demonios impunes. Emanaciones diabólicas circulan en el aire, se cuelan por la rendijas, soplan su frío junto a tus sienes cuando descansas. Eres estoico perseverante y decidido, pero te da miedo: te da miedo porque eres humano, y tus apegos están en peligro, tus querencias corren riesgos gravísimos, tu pequeño jardín interior está a merced de las esquirlas.
Pero el hecho de que te dé miedo no significa que el miedo se apodere de ti. No resista a que el miedo este dentro de ti, como un ineludible huésped pasajero, ¡pero no dejes ni por un instante que tome posesión de tu vigilia y de tu conciencia! Manténlo ah sentado en un rincón. No permitas que te persiga por la casa. No admitas nunca que te alce la voz. ¡No le temas al miedo! Porque tu fortaleza está precisamente en ser humano.
David Escobar Galindo 5 de noviembre 1990
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