martes, 2 de mayo de 2017

EL CABO SUELTO


Los seres humanos estamos hechos de materias preciosas, pero frágiles. Si analizamos nuestra naturaleza, hallamos inmediatamente la fluidez del agua, la porosidad de las sustancias calcáreas, el equilibrio tembloroso de las frondas silvestres. Un escalofrío recorre nuestra médula al reconocernos como entidades vulnerables y perecibles. Y, sin embargo, ese miedo a ser heridos y a perecer es el que nos mantiene alertas y dispuestos a la defensa. No nos defendemos, en la realidad, de los ataques externos sino de la precariedad de nuestra naturaleza.
¡Paradoja sutil y extraordinaria, que mueve al mundo! Ese es el motor de la vida, el elixir de la vitalidad, Yo me pregunto a veces: ¿Qué haríamos si fuéramos dioses, aparte de la complacencia e inexorable inmortalidad? Pero algo queda suelto en este razonamiento, porque seguimos soñando con la espeluznante perfección, que no tendría futuro ni salida.
David Escobar Galindo 29 de agosto 1990

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