domingo, 30 de abril de 2017

ELOGIO DE LA ORACIÓN


Hay oraciones rituales y personales. No sólo rezas cuando repites un texto consagrado, sino también cuando dices palabras tuyas, quizás balbuceantes e inconexas, la alabanza que normalmente precede al ruego. Rezamos para pedir, o mejor dicho creemos que rezamos para pedir. En realidad, cuando pides rezando, estas cumpliendo el más hermoso acto de fe, y eso alumbra mucho mas tu conciencia que la confianza pasiva en que algún don se te concederá.
Sea ritual o personal, cuando es viva y consciente, la oración vale lo mismo. En esas condiciones,los mismo representa el “Padre Nuestro” que una frases entrecortada por las lágrimas. Lo verdaderamente maravilloso de la oración no es que te dirijas a Dios, ni que Dios te conceda lo que pides. Lo verdaderamente maravilloso es que, con la oración, te asocias a la parte que tiene en ti la divinidad, cualquiera que sea el nombre, el poder o la forma que a la divinidad le adjudiquen.
David Escobar Galindo 23 de junio 1990

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